sábado, 28 de diciembre de 2019
“-Creo que las mujeres pueden hacer lo que sea. –Que puedan hacerlo no implica que deban. –Pero yo tengo muchas habilidades” (Kristen Stewart y Chris Pang)
“-¿Quién eres? –Una trampa, machote” (Chris Pang y Kristen Stewart)
No ha tenido suerte hasta la fecha en su salto a la gran pantalla la setentera y popular –no en lo que a mí respecta, hay otras coetáneas suyas infinitas mejores… aunque la asocie a una etapa representativa de mi vida, pero sin duda contó en su tiempo con numerosos seguidores- serie televisiva LOS ÁNGELES DE CHARLIE.
Ni la versión del 2000 con una pujante Cameron Diaz ni su secuela de 2003, AL LÍMITE, dieron con la tecla adecuada para hacerla sugerente. No es menos cierto que el material de partida tampoco era para tirar cohetes precisamente.
Aun así, esperaba con relativa curiosidad esta adaptación mucho más empoderada dirigida por una mujer, Elizabeth Banks. Y, efectivamente, ese sesgo se nota sin excesos, lo cual me parece bien. Pero todo resulta tan plano, recurrente, archi visto, tontamente superficial, que dicho distintivo acaba erigiéndose en meramente anecdótico, sin calado alguno.
Intenta poseer la ligereza de un capítulo de la serie original con el presupuesto de una producción holgada, pero la cosa se acaba quedando en banal y venial. Exhibe una trama típica de cómic que no va más allá de una simple fotocopia de tantas otras precursoras. Y claro, carece del encanto que desprendía –reitero, sin por ello repicar campanas- el original de 1976, con aquellas atractivas y rutilantes Farrah Fawcett (qué dentadura, por Dios), Jaclyn Smith y Kate Jackson.
La conveniente puesta al día del actual tiempo en que vivimos no es que resulte molesta, pero no es suficiente para conferirle entidad a un conjunto de por sí demasiado intrascendente.
Una contundente y resuelta Kristen Stewart es de lo poco destacable de esta nueva oportunidad fallida para haber hecho algo de relieve con estos ángeles de un Charlie que hace ya tiempo que dejó de ser su jefe, y los nuevo surgidos son cada vez menos fiables, a tono con los políticos actuales y con estos tiempos de revoltijo. Además, los Bosleys emergidos tras su ausencia acaban mostrándose de lo más desmadejados.
Al menos se eleva un punto respecto a esas dos antecesoras anteriormente citadas, aunque en esta ocasión esto no sea mucho decir, pues la franquicia había llegado a unos niveles bajísimos.
No se pierden absolutamente nada si no la ven.
Crítica del sábado, 28 de diciembre de 2019
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